Comienza con la composta y sabrás que la muerte no existe

Don Horacio Albalat tiene gallinas, codornices, conejos, huerta y hasta ecotecnias en menos de 60 metros

Xalapa, Ver.- La fachada es la de un lote baldío, y lo fue hasta que don Horacio Albalat lo rentó, quitó escombro y montó un huerto que le da por temporada un gran apoyo a su alimentación, e instaló un gallinero que lo provee diariamente de huevos de gallina y codorniz, y conejos que cría para autoconsumo. Todo en menos de 60 metros cuadrados. 

Ante la nueva normalidad por la pandemia del Coronavirus (Covid-19) y en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente que se celebra cada 5 de junio, su mensaje es: “Comiencen haciendo composta y se darán cuenta que la muerte no existe. A partir de ahí sólo vienen cosas buenas”.

AUTOSUSTENTABLE, AUTOCONOCIMIENTO

“¡Un xalapeño nace donde quiere!”, surge el comentario mientras hacemos la entrevista al pie de su casa; todos ríen, “y es cierto, soy de Argentina pero también soy de Xalapa, llevo media vida aquí”, dice ya sin el acento característico de los argentinos. Horacio es arquitecto, y se dedica construir viviendas autosuficientes desde hace muchos años, también imparte cursos y charlas.

Cuenta que en casa de sus abuelos siempre hubo gallinas, plantas, huerto, y desde ahí trae el gusto de sembrar y producir sus propios alimentos, “a escala urbana, claro”. Tras la época de las dictaduras militares, llega en la década de los años 70 a México, “y por alguna razón llegué a Xalapa y dije: este es mi lugar. Soy de aquí, ya saben el dicho de Chavela Vargas”.

Ha vivido en una veintena de lugares del municipio, y siempre busca que la vivienda tenga un pedazo de tierra dónde tener plantas, con acceso a la luz natural y animales, “es un ecosistema, no podemos ser 100 por ciento vegetarianos, el suelo necesita del abono de los animales, todos necesitamos de todos”.

Algo importantísimo que dice es que cuando uno se adentra en el mundo de las ecotecnias, un huerto urbano, hay muchísima información, pero no está contextualizada y que no debe tomarse al pie de la letra, “hay gente en Youtube que nunca lo había hecho y ahí está dando tutoriales”.

Si por ejemplo un xalapeño descarga un tutorial español, lo primero que se preguntará es dónde comprar las judías o las habichuelas. Además, “¡los calendarios no son universales! Xico, Perote y Xalapa tienen climas distintos, los calendarios son dinámicos, yo hice uno propio, que es el que ocupo”.

Por comodidad y movilidad laboral, Horacio se desplaza por la ciudad, es decir, no tiene casa propia, renta. “Siempre busco que tenga un pedacito de tierra. Ahora vivo acá en la colonia Libertad, son terrenos chiquitos. Aquí era un terreno baldío con una casita al fondo, estaba lleno de basura, saqué como 40 costales, y traje mi tierra de la otra casa”.

EMPIEZA CON LA COMPOSTA

Cómo empezar es el nombre del cementerio donde quedan la mayoría de las buenas intenciones de comenzar un huerto. “Quizá debamos iniciar por lo primero: hacer nuestra composta, echar toda nuestra materia vegetal en una caja y darnos cuenta que la muerte no existe, que nos convertimos en tierra que da vida a nuevas plantas”.

“Todas las cosas que son un ciclo, son eternas. Y este ciclo se inventó hace 4 mil 500 millones de años y no ha fallado hasta ahora. Lo lineal tiene un principio, y un fin, los ciclos, no, y para entenderlo la composta es ideal porque te muestra que la muerte no existe. De lo muerto nace lo vivo; la muerte es una parte de la vida”.

Lo primero es ubicar dónde sale el sol, es decir, dónde están los puntos cardinales, porque en un lugar urbano pesa mucho la sombra, una vez identificadas las zonas de más luz de sol, se planea entonces lo que uno quiere sembrar. La comida de sus conejos la produce completamente, y de las gallinas y codornices, la complementa.

Varios tipos de lechugas, frijoles ejoteros, plátano, quelites, jitomate, calabaza, plantas que saben a acelgas y espinacas, papas que saben a melones y cuelgan de una rama, cebollines, yuca, hierbas de olor, caña de azúcar. En su gallinero tiene seis gallinas y un gallo, que le dan alrededor de cinco huevos diarios, aquí se ahorra al menos 100 pesos a la semana. 

“Se comen siempre los huevos más viejitos, y a las gallinas hay que tenerles un asoleadero porque si no reciben sol se enferman; les gusta escarbar, es un buen animal, se da bien a entender”.

Es un excelente sistema alimentario, ya que las gallinas y codornices te proveen de huevos todos los días, y el conejo en cinco meses te puede dar kilo y medio de carne, y en 7 meses llega a dos kilos. “No hay ecosistemas completamente vegetarianos, vivimos en un entorno que funciona de esta manera y al que nos acoplamos”.

Transformar la muerte en vida, tus deshechos en abono, sembrar y criar tus alimentos, es barato, es fácil, y se puede hacer en pocos metros cuadrados. Pero te pide a cambio constancia, dedicación, “y entonces te transformas, la vida cambia”, dice Don Horacio.

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